La paternidad, una asignatura difícil de aprobar

Juan Valls Juliá.
Consultor Pedagógico
El futuro de los niños, su felicidad, su bienestar y, lo más importante, su “bien-ser”, depende de lo que padres, educadores profesionales y la Sociedad en conjunto hagan hoy, ahora. ¿Basta con que los niños sean buenos? ¿No es también preciso que sean felices? ¿Y qué quiere decir ser felices?


¿Qué tiene que ver la felicidad con la salud física, con la salud mental, con el equilibrio personal, con la autonomía? Ésta es la asignatura –será mejor que digamos currículo- que los padres han de aprobar.
Hay autores –Burton L. White, de los más destacados- que opinan que el más importante de los tres primeros años de vida de un niño o niña es el primero. Las primeras impresiones que obtenga del mundo exterior, de las relaciones afectivas, del orden, de la higiene, del juego –como trabajo infantil-, serán las que de manera más firme, quedarán marcadas en su interior y le servirán de patrón para su conducta posterior.
Así pues, desde el mismo momento en que este nuevo ser cobra vida, la existencia da un vuelco radical: aparecen unos padres para siempre. Y también esta nueva vida será una hija o un hijo para siempre. Como toda actividad-compromiso, la maternidad-paternidad es una asignatura que, a medida que se va profundizando en ella, más atrae, apasiona y compromete.
Y ahí viene el primer gran lema: puesto a emplearse a fondo por algo, qué mejor que gastar energías en los hijos. Aquello que es fruto del amor y de una intervención divina, se convierte en un nuevo ser humano, dependiente de los que le engendraron.
Este nuevo ser humano posee memoria, inteligencia y voluntad, facultades que permiten adelantar situaciones, calcular resultados e, incluso, corregir a posteriori posibles errores y sacar siempre algo positivo incluso de aquellas ocasiones en las cuales la conducta quizás no fuera la más adecuada, por no decir inconveniente.
La educación no sólo es un deber de los padres, sino un derecho fundamental, lo cual permite cerrar con éxito el ciclo educativo. Ellos son los primeros educadores y no deben renunciar ni dejar que nadie les suplante en la guía y formación completa, integral, de sus hijos; que sigan aquel antiguo proverbio: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.
Es bueno ser creativo; pero para el que no lo es, siempre queda el recurso de aprender de los demás. Se aprende mucho visitando la casa de unos amigos, solicitando consejos, consultando libros adecuados, captando ejemplos vivos. No debe dar vergüenza admitir esta necesidad de “copiar” lo que hacen otros. En esta asignatura sí se puede copiar para aprobar.
Al plantearse una duda, ésta no se deja pendiente: tratamos de encontrar la solución. Todo es cuestión de escoger los medios óptimos y emplearlos.
Cuando el plan educativo está “en marcha”, puede decirse firmemente que el mejor maestro es el ejemplo de los padres, juntos o cada uno independientemente. Se mantiene el nivel: constancia, perseverancia, optimismo, no dejarse hundir.
Todos recordamos con frecuencia el dicho popular: “no se conquistó Zamora en un hora”. Y en educación estamos hablando de meses, de años, incluso de épocas. Y esta lucha por aprobar “la asignatura” debe asentarse en unas condiciones:
* Poner en empeño en cumplir los horarios. Cada niño, cada niño, necesita clara rutina en sus descansos y en su alimentación y en su higiene.
* Esforzarse por ser cariñosos, “tiernos” con cada niño.
* Buscar los medios para hablar a este ser, incluso cuando todavía no puede expresarse oralmente. Todo su sistema neurológico actúa como un radar de gran precisión; su posterior capacidad de comunicación dependerá de los mensajes recibidos en estos primeros 21 meses, embarazo incluido.
Interesarse por la información respecto a todo el proceso de crecimiento infantil es el primer gran paso para convertirse en el mejor padre, en la mejor madre.
Una anécdota significativa: dos mujeres están en la panadería; una de ellas está embarazada y va acompañada de sus dos hijas. La otra le dice: -Señora, ¿está esperando el tercero? Debe tener mucho dinero-. La embarazada le contesta con asombrosa tranquilidad: -No, no tengo mucho dinero. La verdad es que sólo tengo lo necesario para vivir. Aún me falta amueblar el comedor, no tengo casa propia ni voy de veraneo, no tengo vídeo ni un gran equipo de música. Mi coche es el más sencillo del mercado. Pero qué quiere que le haga, prefiero gastar mis energías en mis propios hijos que en unos bienes que se pueden estropear y que no dejan nada-.
Una pregunta y una respuesta: -¿Está bien este planteamiento para asegurar el desarrollo mejor de los hijos? Sí.
Juan Valls Juliá. Consultor Pedagógico.
Bibliografía adicional sobre este tema:

- El embarazo y los doce primeros meses. Mercedes Pérez de Besoain. PALABRA.
- Los tres primeros años de vida. Burton L. White. JAVIER VERGARA
- Influencia del entorno en la educación. Juan Valls y Julio Francisco Riñón. CASALS.

Tomado de http://www.vidadefamilia.org/

Comentarios (4)

Astrid Samsó Llopart | 18 de Abril de 2008 @ 05:30

Me gustaria contactar con Juan Valls Julia. Muchas gracias.
Un saludo, Astrid

Juan Carlos Olivero | 18 de Abril de 2008 @ 09:43

Astrid, lamentablemente no contamos con esa información para ayudarte.
Un cordial saludo

Juan Valls Juliá | 26 de Junio de 2009 @ 07:11

Estimados amigos:

Gracias por reproducir este texto que ofrecí a vdf (Victoria Aurell). Sigo trabajando en estos temas, pero sin viajar. La consulta la tengo en casa, solo.

Pueden mandarle mi referencia a Astrid, pues la recuerdo muy bien. Siento el retraso.

Con mis mejores deseos,

Juan Valls Juliá.

Juan Carlos Olivero | 26 de Junio de 2009 @ 08:24

Juan:
Muchisimas gracias por pasar por nuestro blog!
Ya le he reenviado tu correo a Astrid.
Un cordial saludo.

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